¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso natural de adaptación emocional que se produce después de la muerte de un ser querido (persona o animal) o de cualquier otro tipo de pérdida (ruptura de vínculo de pareja, de amistades o familiares; cambios físicos durante o después de una enfermedad; fin de un proyecto personal o laboral) El duelo viene acompañado de una fuerte sacudida en nuestra vida.

Soy Nydia Crespo y en pocos meses viví las dos muertes más impactantes de mi vida. En diciembre de 2020 mi madre, joven y sana, murió a causa del COVID con todo el horror que implicó vivirlo en medio de una pandemia mundial. Desde ese momento ya no volví a ser la misma. Aún habiendo realizado mucho trabajo personal durante años y siendo terapeuta teatral Gestalt, me sentí desfallecer de tanto dolor y tristeza, no podía respirar. Estaba muy perdida y creía que nunca podría superar su muerte. Aun así, sumergida en un mar intenso de emociones, me sentí afortunada de poder acompañarla en sus últimos días. A su lado, acompañándola a su muerte, viví los momentos más desgarradores, dolorosos, duros y, aunque suene extraño, los más llenos de belleza que he experimentado jamás.

Trás su muerte me venía este pensamiento constante: 

Si todos los días mueren personas significa que todos los días hay personas que están sintiendo el mismo dolor devastador que estoy sintiendo yo, ¿por qué no se para el mundo? ¿por qué toda la gente sigue como si nada hubiera pasado?¿Cómo es posible que nadie me hubiera dicho cómo se vive un duelo? ¿Por qué nadie me había contado qué hacer con este dolor?

Siete meses después, mi padre, un hombre fuerte, grande y sano, desarrolló un cáncer cerebral fulminante y murió con 59 años. No me podía creer lo que estaba viviendo; que en tan pocos meses mi madre y mi padre hubieran muerto y que ya nunca más les volvería a ver, a tocar, a acariciar, a besar, a oler, a escuchar, a abrazar… 

Me dió muchísimo miedo pensar que nunca volvería a sonreír ni a disfrutar de la vida. Fue entonces cuando decidí cuidar de mí, transitar mi dolor, ir a terapia y formarme en duelo con mi maestra Assumpta Mateu y su gran equipo. Y aquí estoy, ofreciéndote este residencial para acompañarte en tu proceso, porque mirar hacia otro lado no hará que duela menos solo conseguirá que duela durante más tiempo. 

Las personas necesitamos espacios para liberar toda la energía que se encapsula en un tránsito tan doloroso y abismal como es vivir la muerte tan cerca y real. Ahora sé que vivir la muerte de forma consciente es un derecho y una necesidad y nos abre a vivir mejor y más en paz la vida. Con placer y amor, te recibo para cuidarte.